Parezco idiota, llorando sobre un papel, encerrado en mi
habitación mientras los demás salen por ahí, pero es que no me apetece nada, no
quiero que te sientas culpable, pero desde que te has ido, nada ha vuelto a ser
lo mismo en mi vida… Los colores ya no brillan tanto, y los momentos divertidos
y alegres ya no me hacen tan feliz como antes, porque siempre falta algo…
siempre faltas tú.