- Te parece bonito? Colgarme así? A mí? A tu mejor amigo? – Puse los
ojos en blanco mientras esperaba a que el semáforo se pusiese en verde.
- Ya te he dicho que se me cayó el móvil al suelo y no encendía… -
Intentaba calmar a Henry, al que le encantaba montarse un drama él solito por
la mínima. – Además, me encontré con un antiguo compañero de clase y tenía que
saludarle.
- No me podías mandar ni un WhatsApp para decirme que estabas bien? –
Su tono de “estoy a punto de llorar, así que ruega clemencia” estaba en su
punto álgido.
- Lo siento…
- Mientes.
- No lo hago… - Por fin el muñequito verde se dignó a aparecer y yo,
junto a la marabunta de personas que había a esas horas por el centro, cruzamos
la calle a paso ligero. – Dónde estás? Vamos a tomar algo, anda.
- Claro, no hay dinero para un hotel decente, pero para ir a tomar algo
sí?
- Exactamente.
- Aish…