El reloj marcó las 3:04 de la mañana. A través de las paredes descorchadas que parecían de papel se podía escuchar la televisión de sus vecinos. Las luces de diversos camiones que llegaban al hostal a descansar unas horas iluminaban la habitación de forma intermitente, y saludos alegres y familiares que se invitaban a una cerveza se colaban por la ventana interrumpiendo el absoluto silencio que intentaba reinar el cuarto.
Kyungsoo caminaba en círculos entre la puerta y la cama, mirando su teléfono una y otra vez, esperando a que algo sucediese. No tenía claro qué debía suceder, pero necesitaba alguna pista para saber qué paso tomar a continuación.







