Abrí los
ojos y mi mirada se dirigió instintivamente al despertador que tenía al lado.
Era casi medio día... Las 11:40 del día 31 de Diciembre. "Fin de
año...", pensé mientras me incorporaba lentamente y arrastraba mis pies a
través del cuarto hasta la ducha.
- Buenos
días, Leo! - N canturreaba villancicos desde la cocina, emocionado. No le
respondí, no era necesario malgastar saliva con él... "Es tan molesto...
Siempre gritando..."
- Leo-Hyung!
- Cerré los ojos y tragué saliva para no amordazarlos a todos y tener un poco
de calma en el piso. "Jamás me dejarán llegar a la ducha, lo sé." Me
giré y al ver sus ojos brillantes mi mal humor desapareció en un abrir y cerrar
de ojos. "Hyuk..." Nunca había sido bueno expresándome, por eso siempre
prefería que los demás intuyesen lo que pasaba por mi mente, y este pequeño
siempre había sido bueno en eso.
- Hyung! -
Repitió, con una sonrisa alegre en el rostro, le miré e hice un amago de
sonrisa. Se dio por satisfecho y me tendió un paquetito. Lo miré y luego volví
a dirigir mi mirada hacia él, confuso. - Sé que por Navidad no me tocaste tú en
el amigo invisible, pero hoy es Fin de Año y quería regalarte algo.
Lo tomé y
bajé la mirada avergonzado. - Gracias. - Susurré y ahogué una sonrisa. Hyuk
soltó una de sus risitas musicales y se alejó de mí en dirección a los demás,
que se peleaban por el mando de la televisión en el salón. Le observé unirse a
la lucha y la sonrisa ahogada resurgió a mis labios de forma natural.
