"De nuevo la misma historia... de verdad que no se
cansan nunca?" Pensaba mientras subía con el resto de los chicos las
escaleras automáticas y le daba un sorbo a mi granizado, demasiado largo, pues
en seguida noté ese dolor punzante en el cerebro alertándome de que se me
estaba congelando. Arrugué la frente ante el dolor, causando la risa de XiuMin,
que estaba feliz a mi lado mordisqueando la pajita de su café con hielo.