6 de mayo de 2014

[EXO TwoShot] Not Alone. Episode 1


- Té? – Llegábamos de ensayar una introducción para Two Moons, y Jongin asintió, apartándose el flequillo empapado en sudor de la frente.
- Con cinco de azúcar. – Dejó caer la mochila en la entrada justo antes de que los demás viniesen zumbando a nuestro lado. Resoplé. No iba a poder estar a solas con él nunca? La respuesta era obvia.
- Jongin Ah, tienes ropa para lavar? – Kyungsoo se acercó y tomó la mochila de Jongin, que le miró con expresión sorprendida. No respondió, simplemente se quedó observando al moreno, que le miraba, esperando una respuesta. – Hola?
Jongin parpadeó varias veces y finalmente asintió suavemente. Yo fruncí el ceño. La verdad es que últimamente nuestra relación era demasiado… Normal. No era en absoluto una relación romántica, de pareja. Se había convertido en algo monótono y soso, y yo tenía miedo de haber caído en lo que se conoce como rutina a la corta edad de mis diecinueve años.

- Ya te digo que tienes! – Kyungsoo se tapaba la nariz, escandalizando por el olor que salía del interior de la bolsa de deporte. Jongin bajó la mirada y me molesté aún más al atisbar un ligero sonrojo en sus mejillas morenas. Apreté con tanta fuerza la cuchara del té entre mis manos que estuvo a punto de fundirse con mi piel.
- Lo siento mucho… - Le quitó su mochila de las manos, dándose la vuelta, aún con la cabeza gacha y mostrando una clarísima vergüenza. Desde cuándo a Jongin le daba vergüenza que le lavasen la ropa? Todo lo que fuese una tarea de la que librarse siempre le había parecido bien… Hasta ahora, por lo visto.
Kyungsoo rió y recuperó la mochila con un movimiento rápido.
- Está bien. No te preocupes. – Le sonrió con esa sonrisa maternal que nos ponía a todos muy de vez en cuando y Jongin de nuevo se quedó con cara de estar viendo a Jesucristo bajar de un camión de bomberos con un cartel luminoso de “helados gratis”.
Kyungsoo me saludó con una sonrisa al pasar por mi lado e ir a poner la dichosa lavadora. Podía escucharle a mis espaldas protestar porque necesitábamos una de tamaño industrial para doce miembros, y que la SM no le hacía ni caso, pero me daba exactamente lo mismo. Por qué? Porque Jongin le observaba desde la puerta de la cocina con un brillo en los ojos que me molestaba muchísimo.
- Tu té. – Le dije, prácticamente poniéndole la taza en la cara para apartar su mirada de nuestro Hyung. Parpadeó de nuevo y me sonrió, tomándolo.
- Gracias. – Le dio un sorbo y reí al ver su expresión de dolor ante su abrasante temperatura. – Yah! Avisa!
- Así te centras un poquito. – Mascullé, disfrutando del dolor ajeno mientras me apoderaba de un trozo del sofá.
Jongin se sentó a mi lado y le observé de reojo. Soplaba al té lentamente mientras miraba al vacío con los ojos entrecerrados.
- Yah… - Le tomé la mano libre y la llevé a mi mejilla, en señal de cariño. Jongin me miró y yo le sonreí. – Estás bien? Últimamente te noto algo raro…
Me observó en silencio y serio unos segundos, pero finalmente sonrió con suavidad y negó.
- Estoy bien. Solo algo cansado, supongo. – Apartó su mano de mi rostro y agarró la taza con ambas manos, recuperando la expresión de antes. No pude evitar sentir una punzada en mi corazón. Antes jamás me retiraba el tacto… Antes jugaba conmigo hasta el amanecer y jamás se cansaba. El Kai al que conocía… No. El Jongin al que conocía se estaba disipando entre mis brazos y, aunque no quisiese aceptarlo, era la realidad.

- Deberíamos ir a dormir? – Solo quedábamos los dos en pie, tumbados en el sofá. Yo tenía la cabeza apoyada en sus rodillas mientras Jongin prestaba atención a una película de cine independiente espantosa.
- Quiero acabar de verla. – Murmuró, sin moverse siquiera. Asentí y me coloqué tumbado boca arriba, de forma que le veía el rostro perfectamente. Sonreí con dulzura y me giré de nuevo, abrazando su cintura con fuerza. Otro pinchazo atravesó mi corazón cuando sentí todo su cuerpo tensarse, y no en el buen sentido. – Sehun… Quiero ver la película.
Fruncí el ceño. No iba a rendirme. Necesitaba saber que Jongin no se iba a dejar llevar por esa corriente extraña que le estaba alejando de mí poco a poco. No cedí ni un poco mi abrazo. Suspiró.
- Jongin… - Murmuré, mirándole a los ojos. – De verdad, vamos a la habitación, sí?
Le levanté levemente la camiseta, observando su terso y bien formado abdomen, y depositando un suave beso sobre su piel, volví a elevar la vista, esperando alguna reacción positiva de su parte. No la hubo. Tragó saliva y apartó la mirada.
- Es que no me apetece… Lo siento. – El último rastro de orgullo que me quedaba murió en ese momento en el que mi novio me rechazó con la más inexistente de las delicadezas.
- Está bien… - Le solté, intentando aliviar el nudo de mi garganta que estaba cada vez más tenso. – No te preocupes.
Le sonreí con ternura y me incorporé del sofá, dirigiéndome a nuestro cuarto solo, más solo que nunca.
- Aún estás despierto? – Frené en seco al escuchar una voz familiar a mi espalda. – Jongin, mañana tenemos actividades, y a las maquilladoras no les va a hacer ninguna gracia tener que hacer magia para taparte esas ojeras tan pronunciadas que siempre te salen. Quieres acaso parecerte a Tao?
Caminé sobre mis pasos y, ayudándome de las sombras, observé con dolor la situación del salón. Kyungsoo regañaba a Jongin, que se había incorporado de inmediato y parecía más animado que en todo el día.
- Lo siento, Hyung. No podía dormir. – Kyungsoo sonrió con frustración y frunció el ceño.
- Pasa a dormir ahora mismo. – Jongin no se movió ni un milímetro, al contrario, avanzó hacia Kyungsoo Hyung y le abrazó con cuidado. Kyungsoo no podía ocultar su sorpresa, y en el rostro de mi novio nació una amplia sonrisa mientras cerraba los ojos. – Jongin? Estás bien?
Tragué saliva, sintiendo un dolor agudo en el estómago y unas ganas espantosas de llorar. Por supuesto, no iba a hacerlo. Yo nunca lloraba.
- Solo… Necesitaba un abrazo tuyo, Hyung. – Kyungsoo rió y posó sus manos en los hombros de Jongin para alejarle con suavidad.
- Pues ya lo has recibido, así que ahora a dormir, sí? – Ambos se sonrieron y yo me apresuré a nuestro cuarto, me metí en la cama y me tapé hasta las orejas justo cuando la puerta se abría de nuevo.
- Duermes? – Susurró. Yo no respondí, aún estaba procesando lo que acababa de ver en el salón. Esa imagen se repetía en mi mente una y otra vez… Mi novio me había rechazado a mí pero había aceptado sin protestas, más aún, había tomado él la iniciativa de abrazar a Kyungsoo Hyung? Una parte de mí sabía lo que estaba pasando ahí, pero la otra mitad, la que quería seguir siendo feliz, la tenía amordazada y bajo vigilancia para asegurarse de que guardaba silencio sobre lo doloroso de la realidad.- Bueno… Hablaremos mañana entonces.
Suspiró y escuché su ropa caer al suelo y el sonido de las sábanas rozarse con su piel. Si todo hubiese ido según mis deseos, esas sábanas no habrían sido lo único que se habría rozado sobre su dorada piel esa noche. Pero las cosas ya nunca iban como yo quería… Desde hacía un mes más o menos, Jongin ya no me miraba. Ya no éramos los mismos. Algo se había extinguido en nuestra relación, y aunque yo intentaba recuperarlo con todas mis fuerzas, mi novio no ponía absolutamente nada de su parte.

- Hoy tengo que conseguirlo. – Me dije a mi yo del espejo al salir de la ducha a la mañana siguiente. – Hoy voy a pasar el día pegado a él… Conseguiré que recuerde que un día fuimos la pareja más guay del mundo entero, y todo volverá a ser como antes.
Salí de la ducha y tras vestirme en mi cuarto, me dirigí a la cocina, donde me encontré a Kyungsoo sirviéndole el desayuno a un somnoliento Jongin, que sonreía mientras se frotaba un ojo.
- Gracias, Hyung. – Kyungsoo le sonrió y le empezó a servir el desayuno a los demás miembros, que se iban colocando por toda la sala debido a la falta de espacio y de sillas.
- Buenos días. – Saludé lo más animadamente posible. Todos me saludaron menos él. Resople e intenté que el día no se hundiese completamente.
- Jongin, - Le llamé. – después de la radio, podríamos ir a tomar algo, no? Bubble tea? Está delicioso!
Jongin levantó la mirada, mirando a Kyungsoo unos segundos y acto seguido negó con la cabeza. De nuevo el pinchazo.
- Hunnie! – Luhan Hyung se sentó a mi lado y me sonrió con dulzura. – Si quieres voy yo contigo! Me apetece un montón, y hace mucho que no vamos juntos. – “Sí, desde que yo empecé a salir con Jongin, que tenía celos de ti…”
- No te preocupes. – Me levanté de mi asiento y dejé el desayuno intacto en la encimera. – No me apetece tanto de todas formas.
- Oh… Está bien. – Murmuró Luhan, dejando también su cuchara sobre la mesa. Me daba igual haber sido brusco, me fastidiaba mucho que pasase hasta de ir a tomar algo conmigo. Era un té, no podía alargarse más de dos horas! No podía darme un ratito de su tiempo? Tan desagradable era mi presencia?
Entre tristes pensamientos me fui a mi cuarto y me tiré boca abajo en la cama. Poco después, Jongin entró, vacilando un poco al percatarse de mi presencia.
- Estás aquí? – Susurró a modo de saludo.
- Solo de cuerpo presente. – Mascullé, con el rostro hundido en la almohada.
- Es que no me apetece ir… - Eso se suponía que era una disculpa?
- Ya. No te culpo. Qué tiene de interesante ir a tomar algo con tu novio? – Resopló y yo aparté mi rostro de la almohada, incorporándome de rodillas sobre la cama y mirándole. – De verdad que tanto te molesta la idea de pasar un rato conmigo a solas?
Bajó la mirada y yo asentí, mordiéndome el labio interior con furia.
- Iré. – Dijo, después de un silencio demasiado largo. – Así podremos hablar y estará mejor.
Le miré con una ceja enarcada.
- No quiero que sea una obligación, Jongin, quiero que te apetezca.
- He dicho que iré, no? – Me miró, con expresión dulcificada. Suspiré y asentí. – Después de la radio, entonces.
Se revolvió el pelo, señal típica suya de incomodidad, y salió del cuarto. De nuevo, aún estando en una casa atestada de gente, me sentía más solo que nunca.
La tarde pasó, y cuando veíamos atardecer desde la sala de espera de la radio, nos anunciaron que ya podíamos irnos tras sacarnos unas cuantas fotos con los presentadores.
Jongin se me acercó con expresión tranquila y con un gesto de cabeza me indicó que le siguiera. Lo hice sin dudarlo, al fin y al cabo, siempre lo había hecho.
- Vamos a Hongdae, como siempre? – Pregunté, sin poder ocultar la emoción de estar a solas con él desde hacía tanto tiempo. Incluso me atreví a rozar su mano para entrelazar nuestros dedos y caminar juntos. Para mi sorpresa, no se resistió, simplemente bajó la mirada y asintió.
- Me parece bien.
No tardamos en llegar, aunque sí más de lo normal, ya que decidimos esquivar calles muy transitadas para evitar fotos indeseadas.
- De qué es el tuyo? – Le pregunté. Me cedió su pajita y sorbí. – Fresa y limón.
Asintió con una sonrisa leve y yo reí. Me daba igual que Jongin se sintiese incómodo, yo estaba dando lo mejor de mí.
- Quieres probar del mío? Es chocolate. – Le acerqué mi vaso pero negó con la cabeza.
- El chocolate no es lo mío. – Asentí. Tenía razón. Hacía tanto que no hablaba con él que ya ni me acordaba. Le dio un sorbo a su té y nos sentamos en una de las mesas de la planta superior de la cafetería.
- Sabes? Últimamente Chanyeol Hyung está mucho más feliz… Más aún de lo normal, sabes? – Kai asintió, mirando por la ventana al horizonte.
- Es por Baekhyun Hyung. – Respondió. Siempre escueto.
- Eh?
- Han empezado a salir no hace mucho… Ya sabes que Chanyeol no podía disimular. Creo que al final, aunque solo fuese por no aguantarle más, Baekhyun le dijo que sí. – Me eché a reír.
- Entonces ya somos dos parejas en el grupo? – Reí tras dar otro sorbo, y desearía no haber dicho nada. Su cuerpo volvió a tensarse, al igual que la noche anterior. – Esto… Y Kyungsoo Hyung?
Me miró. Después de una hora juntos, por fin su atención parecía estar centrada en mí, y todo por pronunciar ese maldito nombre. Suspiré.
- Qué le pasa? – Tragué saliva y me armé de paciencia.
- También se le ve más feliz últimamente… - Musité. Mi parte realista estaba logrando librarse de las mordazas poco a poco.
- En serio? – Su mirada se iluminó y sonrió con suavidad. Tensé mi mandíbula ante su reacción. – Tú crees? Yo no me he fijado…
- Ya… - Bebí un trago larguísimo, deseando que en vez de ser ese estúpido té, fuese soju. – Por qué será?
Se encogió de hombros, pero la expresión de felicidad de su rostro no había desaparecido. Yo, por mi parte, solo quería destrozar el local y gritar hasta rasgarme las cuerdas vocales. Esto eran celos, pero por una vez, tenía tantos motivos que me sentía estúpido.
- Estará enamorado? – Se atragantó y me miró, sorprendido. Enarqué una ceja.
- Eh? De quién? – Me encogí de hombros y miré por la ventana por la que minutos antes se perdía Jongin.
- Quién sabe… Quizás de una fan? Habrá conocido a alguna chica mientras no miramos? – Mastiqué una de las bolas de gelatina con fuerza, ahogando mi frustración en ella.
- De una fan…? – Le miré de reojo. Su expresión de repente parecía preocupada.
- Puede. Es solo una hipótesis. – Asintió a mis palabras y negué con la cabeza.
- Estoy algo cansado… - Dijo unos minutos después. – Volvemos a casa? Se va a hacer de noche y acabarán preocupándose por nosotros.
Resoplé y asentí. Esta había sido la peor cita de mi vida, y con nota. Y esa tarde, pese a caminar junto a la persona a la que yo había entregado mi corazón, me sentí también muy solo.
Ninguno de los dos pronunció palabra hasta llegar al dormitorio.
- Oh! Ya llegasteis? – Kyungsoo nos recibió con una sonrisa desde la cocina, donde cocinaba. Los ojos de Jongin se agrandaron y yo simplemente me quedé observando cómo caminaba hasta él como un idiota sonriente. – Te lo has pasado bien? – Se sentó en un taburete de la cocina y asintió, sin dejar de sonreír. – Me alegro! Mira, prueba esto… Le falta sal?
Lamió la cuchara como si fuese su última voluntad en el mundo. Se le podía poner pasión a lamer una cuchara? Ese día descubrí que sí.
- Está delicioso, Hyung. Como siempre. – Kyungsoo rió, sin poder ocultar su orgullo femenino que se le escapaba por los poros y no hacía más que hacerme resbalar con él.
Cenamos, sin novedad. Luhan intentaba sacarme un tema de conversación, pero la verdad es que todo lo que tuviese que decirme me traía sin cuidado. Por qué estaba tan pesado conmigo últimamente? Me agobiaba, y yo no era de los que se molestaban en ocultarlo.
- Me vas a dejar cenar tranquilo? – Le espeté. Todos los demás se quedaron en silencio, mirándome fijamente. Luhan bajó la mirada, con el rostro rojo como un tomate.
- Lo siento…
- Te pasas el día disculpándote! No te aburre? La clave para no hacerlo es no tocarles las narices a los demás! – Ignoré los reproches de mis mayores mientras me apartaba con furia de la mesa y me encerraba en mi cuarto de un portazo. Kris no parecía en absoluto contento con mi actitud, pero la verdad es que, siendo fino, me la sudaba. Lo único que estaba en mi cabeza eran las miradas cómplices que llevaban compartiendo toda la noche MI novio y Kyungsoo toda la maldita noche, y sin disimular en absoluto. No había nada que más me fastidiase que sentirme completamente ignorado.

- Sehun… - Una voz suave llamó a la puerta una hora después. Cerré los ojos con frustración al reconocerla. – Sehunnie, puedo pasar?
- No. – Por supuesto, Luhan Hyung no me hizo ni caso. Cerró la puerta a su espalda y me observó desde el marco de la puerta con la cabeza baja.
- Siento lo de antes. – Murmuró. – Al verte tan triste, intenté animarte, pero supongo que animar a los demás no es lo mío… - Rió con suavidad y se sentó en la cama de enfrente con cuidado, como si tuviese miedo de que me fuese a lanzar sobre su cuello o algo así. – Quieres hablarlo? No te encuentras bien?
- No estoy enfermo. – Repliqué.
- No, me refiero… De aquí… - Susurró, dándose palmaditas en el pecho.
- Corazón?
- Eso. – Su vocabulario escaso y su poca memoria no ayudaban mucho a mantener una conversación con él.
- No tengo nada que decirte.
- Vamos, Sehunnie… Antes éramos muy amigos! Salíamos a patinar y a jugar juntos! Qué ha pasado? – Sonrió con expresión dolida.
- Que me enamoré de Jongin. – Asintió, bajando la mirada pero sin borrar la sonrisa, que ahora parecía más bien una mueca de dolor.- Siento decírtelo así, pero es la verdad.
- No importa… Ya me tienes dicho antes… Lo que pasa es que no me acostumbro. – Rió, incómodo. – Ya sabes… Antes era yo y… Luego llegó él.
- Contigo no era amor, Hyung. Era… Tontería adolescente. – Me miró a los ojos, con una mirada entre dolida y sorprendida.
- Oh… Comprendo… - Tragó saliva y se revolvió el pelo. – Bueno… Entonces no quieres hablarlo?
- En absoluto.
Asintió en silencio y sin decir nada más, cogió la puerta y salió en el más absoluto silencio.
Pasaron varias horas hasta que la oscuridad dejó mi habitación sumida en la negrura y Jongin entró por la puerta, sin hacer ruido.
- Duermes? – Siempre preguntaba lo mismo. Y yo ya no respondía nunca. Para qué? – Hablaremos mañana, entonces…
Suspiró y yo me incorporé con rabia, haciéndole dar un pequeño salto por el susto. Le miré, en la oscuridad, y él me miró a mí.
- Jongin, - Tensé la mandíbula y él tragó saliva. – hoy te apetece?
- Eh? El qué?
- Sexo. Quieres hacerlo? Hoy puedo hacer de pasivo si quieres, no me importa.- Parecía realmente sorprendido por mi propuesta. Ni siquiera lo decía en serio, simplemente era una especie de pregunta trampa.
- Yo… No me apetece mucho… - Resoplé y asentí, despeinándome con rabia.
- Y con Kyungsoo te apetece?
- Cómo dices?
- Olvídalo.
Ahí acabó la conversación. Yo me envolví en las sábanas y él me imitó más tarde. Esa noche lloré en silencio, en silencio y oscuridad. De forma que nadie me oyese… De forma que nadie me viese. Solamente yo, en mi soledad personal y mis sentimientos rotos completamente.

- Sehun… - Abrí los ojos, encontrándome con el rostro de Jongin en un primer plano hermoso como nada. Sonreí con suavidad hasta recordar el día anterior, y entonces mi vista amenazó con nublarse de nuevo, pero no lo permití. – Sehun, despierta. Tenemos que hablar.
Me incorporé, intentando poner en orden mi mente. Jongin llevaba puesto un chándal y estaba ya duchado. Qué narices estaba pasando?
- Qué ocurre? – Farfullé. Los músculos de mi cara despertaban más tarde que yo.
- Verás… Tenemos que hablar. – “Huy.” Tragué saliva y me incorporé, quedándome sentado delante de él. – No sé cómo decirte esto pero… Antes de nada quiero que sepas que te tengo un aprecio inmenso… Te quiero mucho, pero creo que no cómo te quería antes… Creo que en este tiempo juntos ambos hemos crecido y evolucionado como personas y… Bueno… - He empezado a sentir algo por otra persona… Algo especial… Y quiero intentarlo. Por eso, espero que comprendas por qué estoy rompiendo contigo. No te equivoques, no has hecho nada malo, al contrario… Muchas gracias por todo este tiempo a mi lado.
Y yo no podía decir nada. Mi boca estaba abierta de par en par y le miraba, incrédulo. Realmente este momento había llegado? El momento que más había temido en las últimas semanas? El momento con el que tenía pesadillas y que me atormentaba?
Jongin me dedicó una sonrisa dulce y salió por la puerta sin decir nada  más. Mi primera reacción fue correr tras él y rogarle de rodillas que no me dejase, pero mi cuerpo no se movió ni un milímetro durante las dos horas siguientes.
Cuando logré moverme, desearía no haberlo hecho, porque nada más llegar a la cocina, agudicé el oído hacia las voces que se escuchaban desde el balcón y mi alma se quemó a lo Bonzo por sí misma. Mis sentimientos se suicidaron todos a la vez, los de tristeza y los de amor. En mi interior solamente quedaba la más pura y primitiva de las rabias y odios.
- Hyung… Podemos hablar un segundo?
- Claro, Jongin. Dime.
- Esto… Hyung… Yo… Quería decirte que… Desde hace un tiempo ya, he empezado a sentir unas cosas muy fuertes… Por ti. Y que no sé por qué, pero solamente te veo a ti, me siento feliz cuando estás a mi lado y cuando hablas conmigo… Y quería pedirte que salieses conmigo. Comprendería que no quisieras pero… Por favor, al menos piénsalo.
- Jongin, yo… No sé qué decir.
- Es la primera vez en mi vida que me siento así, Hyung…
- No es que no te quiera, Jongin, lo hago, pero… Y Sehun?
- Ya he hablado con él.
- De verdad?
- Sí. Le he dicho que estoy enamorado de otra persona.
- Está bien… Salgamos juntos.
Yo, desde mi ángulo de la cocina, presencié los sonrojos, los tartamudeos, las miradas asustadas y tímidas, las sonrisas avergonzadas, y sobre todo, el beso que ambos compartieron al aceptar cada uno el corazón del otro.
- La primera vez que te sientes así? – Mascullé, sintiendo correr por mis mejillas lágrimas de odio. – Es decir, que yo he sido… Nada? No he sido… Nada? Bien. Vale.
Pegué un puñetazo al mármol de la encimera, disfrutando el palpitante dolor de mis nudillos que me hacía sentir vivo, y sin decir más, me dirigí a esa puerta que tan bien conocía por mi anterior “relación” a la de Jongin.
- Luhan? – Llamé con fuerza a la puerta y unos segundos después, el chico rubio me abrió, con expresión confusa.
- Sehun? Qué…?
- Puedo pasar?
Parpadeó varias veces y asintió en silencio, haciéndose a un lado y cerrando la puerta a mi espalda.
“Yo habré salido herido… Pero juro que no seré el único. Ni hablar. No voy a estar solo en esto también.”
Luhan se giró hacia mí, y en el momento en el que lo hizo, me abalancé sobre sus labios con agresividad. El interior de mi boca sabía a sangre, pero no me importaba. Luhan estaba tan sorprendido que no sabía que hacer… Movía sus labios también, pero no podía seguir a los míos.
-Sehun… - Intentó separarse para buscar aire, pero no iba a permitírselo. – Sehun! Para! – Me apartó de un empujón y observé cómo se acariciaba los labios con expresión dolorida. Me miró, con ojos asustados. – Qué diablos te pasa?
Me acerqué a él con una sonrisa de lado. Luhan retrocedió con expresión asustada hasta chocarse con la puerta y entonces, suspiró. Juraría que incluso temblaba un poco.
- Hyung… - Abrió los ojos como platos al escucharme llamarle así. – Voy a hacerte mío.


-Fin- 

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